Aquino y el bar santiaguino

Por Pato D.

Hace un par de semanas “salió” una noticia que sólo importa a unos poquísimos personajes. Se trata de una obra perdida de Santo Tomás de Aquino, de la cual sólo se conservaban fragmentos y referencias en otros autores (Pedro de Calo, Bartolomé de Luca). La obra en cuestión es una pequeña cuestión, valga la redundancia, sobre la amistad (de amicitia quaestio unica)[1]. En ella encontramos cosas parecidas a las que están en la Suma Teológica y en otras obras (comentarios, cuestiones disputadas): se nos dice que la amistad tiene como efecto la inhesión mutua (mutua inhaesio); que su acto propio es el trato (la conversatio), pero se nos dice algo completamente nuevo, que tiene muy interesados a los estudiosos: Santo Tomás entra a definir qué es la conversatio. Y dice que esta conversatio se dan en los hombres de modo óptimo cuando se juntan a comer: “en efecto, el trato como acto propio de los amigos se da con excelencia en la comida, no en cuanto acto nutritivo, sino en cuanto ocasión de conversar con el amigo sobre los asuntos que respectan a su persona como a los asuntos  domésticos y políticos, además de la suma verdad que es Dios, fuente de toda verdad y belleza ”. Luego añade: “el vino (Santo Tomás habla de vinum para referirse al alcohol en general: podemos reemplazarlo por ron o cerveza escudo) es la bebida adecuada para tal ocasión, pues coadyuva a que la mente alcance el grado de ingenio (ad gradum ingenii mentis assequendum) necesario para llevar a cabo una conversación jocosa sobre el mundo éste (huius mundi), la ciudad de Dios, la ciudad terrena,  su esencia de ser  trigo y cizaña, y las hazañas (res gestae) y crímenes de los hombres”. Los textos son increíbles. Al final remata: “embriagarse en esta situación no comporta vicio alguno, mientras se salvaguarde la dignidad (decorum) de las disposiciones corporales y la claridad del discurso (claritas sermonis) verbal e intelectual.” Más adelante justifica sus acertos formulando comparaciones analógicas entre distintas partes de la Biblia (Las bodas de Caná, la Última Cena) y definiciones antiguas.  De modo asombroso , Sto. Tomás entronca explícitamente con la tradición socrática del banquete filosófico uniéndola a la vida de Cristo y la tendencia natural del hombre a filosofar. Siempre nos habían dicho que embriagarse era malo simpliciter. Pero Sto. Tomás, con su lucidez extraordinaria, nos dice que es bueno beber en grandes cantidades cuando uno se junta con los amigos a comer;  sobre el hombre prudente que prefiere no beber para poder ‘hacer deporte mañana en la mañana’ dice el Aquinate:  “beber mucho vino conviene a la ocasión, de modo que el abstemio muestra cierta dolencia mental (aegritudinem sensus ostendit)”.

Automáticamente se me vienen a la mente esas tardes en la Fuente Alemana (yo prefiero la de Pedro de Valdivia, se lo aclaro altiro a los alamedianos) en las que después de comerse el mejor sándwich concebible (lomito italiano) y ser mimado por las amables señoras (entre enfermeras y cocineras) que atienden el local y le ponen harta palta al pan, uno enfila hacia otros lados de Providencia, nuestra París (suena exagerado, pero como  nunca he estado en París…).  En Providencia hay muchos lugares para gastarse la plata, bajo los plátanos orientales, para contemplar mientras el sol se pone, allá, lejos, donde la Alameda se hace una con la Torre Entel, donde la mezcla de polvo y smog refractan los rayos solares brindándonos un espectáculo marítimo de luces rojas y amarillas en pleno interior, cercado por uno que otro pitazo estridente de una micro transantiaguina. Qué maravilla. Siempre supe que era un tomista cabal cuando deambulaba por Providencia con amigos en búsqueda del licor. Un día viernes, después de una jornada agotadora, nada más humano que sentarse en la mesa, sacarse la corbata, pedir un chop, pelar al jefe o al patrón (pero con caritas tomística), esbozar teorías omniabarcantes sin tener que citar a nadie y sentarse a contemplar
al santiaguino en su santiaguinidad. No puede faltar el cigarro que hace un excelente complemento de los otros humos, que hacen que en Santiago la realidad sea más difícil de aprehender,  pues el sol, fuente de inteligibilidad, no entra fácil entremedio de plátanos orientales y los belmonts prendidos. Por  eso hay que quedarse horas y horas, diseccionando la realidad al ritmo de la espuma de la Kunstmann o del hielo que se derrite poco a poco dentro del combinado nacional. Al final, enfilar hacia casa ojalá en micro o taxi, rememorando, como el viejo Epicuro, las conversaciones ya pasadas.

En la distancia, acá en la gélida Germania, es lo que se echa de menos de la copia feliz del Edén.


[1] Cf. Allgauerlisch et al. Eine neue Entdeckung im Kloster Ottfeld-am-Eck: Thomas von Aquin über die Freundschaft en Vestigia Germanica (2011). Januar, Band VII, pp. 245ss.

Anuncios

13 comentarios

Archivado bajo Filosofía, Vida cotidiana

13 Respuestas a “Aquino y el bar santiaguino

  1. Tras la impactante noticia del hallazgo de este perdido texto de Tomás de Aquino y temiendo en cuenta las implicancias que tiene sobre el delicado sistema metafísico que elaboró el aquinate, es necesario exponer algunos puntos.
    1.- Donde dice “vinum nihil aliud est quam sustentatio intellectuallis vitae hominis” debemos entender que está definiendo en términos absolutos que el alcohol –que es la correcta traducción del témino “vinum”, como brillantemente hace notar el Ph.D. Domínguez–, es el sostén primero y principal de la vida intelectual del hombre en tanto masculino. Esta afirmación tiene dos componentes: (a) la definición analógica fuerte que el santo de Aquino reserva únicamente para términos como “vida”, “bien”, “verdad” y “substancia” y (b) la explícita utilización de “homo,-is” en vez de “humanus, -a, -um” al referirse a los benéficos efectos de la bebida respecto del ser humano.
    A partir de un análisis hermenéutico adecuado tenemos por fuerza que llegar a la conclusión de que esa suave y delicada pérdida del equilibrio que es fruto de la ingesta alcohólica es la manifestación física del contacto del alma del hombre bebedor con el acto puro de ser. Contacto que se manifiesta en la fluidez del lenguaje y su extremada precisión, junto con la lucidez y exactitud de las distinciones y analogías que surgen en una conversación que se da bajo las adecuadas condiciones, es decir, mucha comida y mucha, pero mucha bebida.
    2.- Es importante hacer notar que en la respuesta a la segunda objeción del artículo tercero “utrum vinum ingestandum est in nocte”, la respuesta del aquinate es muy clara respecto del tema del horario en que deba efectuarse dicha ingesta. Hay que hacer notar que la prespisición in acompaña a un acusativo en la fórmula “in tempum”, lo cual nos debe indicar que la intención profunda del Doctor Angelicus es la prolongación del ágape masculino hasta lo más profundo de la noche, en desmedro de todo los reclamos que puedan surgir de parte de las uxores.
    3.- Finalmente, y haciendo una mirada general, no se puede sino hacer una celebración por tan notable descubrimiento. Quedamos a la espera de más comentarios y valiosas aportaciones que los exégetas tomistas nos puedan aportar en esta gozosa investigación.
    A vuestra salud!

  2. Federico García

    Felicitaciones Pato por resucitar esta augusta publicación.
    Celebraré este descubrimiento en la lluviosa Penco.
    Saludos,
    Federico

  3. Toño

    Breve.

    Hay una tesis de cuño platónico – pero naturalmente no sostenida por todo estudioso de Platón – que pondría a la ‘amistad’ como una condición necesaria para la ‘filosofía’. Por este lado, la conversación amistosa tiene bastante de ‘filosofar’. Por otro lado, sin embargo, la ‘gesta’ (el ‘cuento’), como la contingencia más pura, tiene su lugar propio en la amistad. Lo eterno y lo inmediato.

    Creo que la gran crisis de nuestro tiempo – para los que creen en las crisis – es la pérdida de relevancia que tiene la institución ‘amistad’. Para mí, mucho más que la crisis de ‘matrimonio’, es la crisis de la amistad la raíz de muchos males. Aristóteles sostiene que el mejor gobierno es aquel donde los ciudadanos son más amigos. Claro, no llevarás a un amigo al tribunal.

    Gracias Patricio, es un tema precioso el de la ‘amistad, conversación y mesa’.

  4. Pato D.

    Yo suscribo la tesis esa de que la verdadera filosofía se hace entre amigos. Por eso encuentro que los “congresos de filosofía” son una lata: uno va a ver “exposiciones”, no personas (porque no las conoce). Oir exposiciones de desconocidos, siendo un auditor entre 30, no se compara con juntarse con amigos en un bar, a dialogar, a diseccionar; sin límites de tiempo (30 minutos la ponencia), sino quizá 4 horas de conversación; con interludios y recovecos. Ni el diálogo socrático ni la cuestión disputada se parece a un “congreso de filosofía”: la primera se hace en la calle, la segunda en la sala de clases, entre contertulios. No me parece mal que haya congresos donde podamos exponer nuestros “avances”, sólo digo que me he muerto de lata en los pocos que he asistido.

    Lomo tomate mayo a la mesa 5!

  5. Toño

    Yo no sé si era antes así, pero hoy en día tres de cuatro congresos dejan actas escritas o editan Selected Papers, de modo que tampoco la ‘ponencia’ se estructura primeramente como lenguaje oral, porque acabará en un texto (esa es la meta, ser seleccionado). Es más bien como una Vorlesung (lectura en voz alta), pero sin guardar un carácter pedagógico (como en los dictados de clases que tenemos de Aristóteles). Naturalmente, la ponencia da lugar para preguntas (el momento esperado por los novatos para ver a los profesores agarrarse de las mechas), pero suele ser zona de diplomacia y experticia. Muchos prefieren acabar de hablar y de escuchar, agarrar sus papeles y partir al bar de al lado.

  6. Ofbiderzen

    Demás está decir que las referencias a la familia, son parte del constitutivo formal del actus philosophandi. Explícome gráficamente: “A: Tu idea está demasiado tosca, hay que pulirla un poco más. B: ¿Y tu hermana??”

    Ya Nicolás de Cusa tomaba del pelo a su amigazo Dionisio el Cartujo (Doctor Mysticus) a causa de su hermana, mientras caminaban, vino mediante , en sus misiones diplomáticas, forzando al otrora seco intelecto a entender la coincidentia oppositorum.

    Rearmemos el adagio: in amicitia vinoque veritas!

    Ofbidezen

  7. Joaquín

    Qué bonito artículo. Felicitaciones a su autor.

  8. Fdo

    Excelente y de acuerdo. Siempre lo había sabido.
    Saludos desde el smog y literalmente, bajo la torre Entel.
    Urge lluvia, vivan los amigos.

  9. Gastón

    “[la amistad] es, en efecto, una virtud -o va acompañada de virtud- y es lo más necesario para la vida. Sin amigos nadie querría vivir, aun si poseyera todos los demás bienes. Incluso los ricos y los que tienen cargos de poder parecen tener necesidad sobre todo de amigos; porque ¿de qué sirve esa clase de prosperidad si se la priva del poder hacer bien, lo cual se ejerce preferentemente y del modo más laudable en relación a los amigos? ¿O cómo podría tal prosperidad guardarse o preservarse sin amigos?… En la pobreza y en los demás infortunios se considera a los amigos como el único refugio. Los jóvenes los necesitan para no caer en el error; los ancianos para que los asistan y como una ayuda que supla las menguas que la debilidad impone a sus actividades; los que están en la flor de la vida, para las acciones nobles: “dos marchando juntos” (cf. Iliada, X, 224) están más capacitados para pensar y obrar. [La amistad] parece darse de modo natural entre el padre y el hijo. Además, parece darse no sólo entre los hombres, sino también entre las aves y la mayoría de los animales, y entre los miembros de una raza. En los viajes puede verse cuán familiar y amigo es todo hombre para el hombre. Parece también que la amistad mantiene unidas a las ciudades…Y cuando los hombres son amigos, ninguna necesidad hay de justicia, mientras que aun siendo justos necesitan además de la amistad”

    Aristóteles, Ética a Nicómaco, 1155a ss.

    “Tales amistades [i.e., las buenas amistades] son escasas…porque, como dice el refrán, no es posible conocerse unos a otros antes de haber consumido juntos la sal proverbial, ni tampoco aceptarse mutuamente como amigos ni serlo hasta que cada uno se haya mostrado al otro como digno de afecto y confianza. Los que se apresuran a cambiar pruebas de amistad (saludos por facebook o regalos de cumpleaños [dice la última edición crítica]), quizás quieran ser amigos, pero realmente no lo son…porque el deseo de amistad surge rápidamente, pero la amistad no.”

    Ibi., 1156 b25 ss.

    Una de las cosas más horribles de ver en los eventos sociales es cómo la amistad ha sido reemplazada por una “buena onda” sin motivos.

    Gran artículo.

  10. Pato D.

    Sólo por esos párrafos ya merece Aristóteles estar en el olimpo del pensamiento. Un clásico a todo nivel. Aristóteles debe haber tenido buenos amigos.

  11. Felipe Joannon

    Notable Pato…espero que nos estemos viendo más adelante y nos pongamos al día con unas buenas cervezas
    saludos!

  12. Como siempre, excelente columna. Sin embargo, discrepo de algunos puntos: “Siempre nos habían dicho que embriagarse era malo simpliciter”… y efectivamente lo es, y no hay distinción alguna que valga al respecto, y máxime a la luz de la teoría aristotélico tomista del acto humano . Y ojo, que tomar en grandes cantidades no es sinónimo de embriagarse. Además, debe considerarse que para santo Tomás se debe guardar el decoro de las disposiciones corporales y la claridad del discurso verbal e intelectual; de más está decir que no es posible la embriaguez en tales condiciones. Habría que ver qué dice el texto latino, si la palabra exacta es embriaguez o no (no para traducirla yo, porque no puedo, pero para conseguir que alguna persona versada en lenguas clásicas lo haga para mí), porque la embriaguez es de suyo ilícita y no hay excepción alguna. Ciertamente hay textos de las escrituras que encomian el vino, pero de ninguno de ellos puede desprenderse la licitud de su abuso. Saludos

  13. Natalia

    Grandísimo descubrimiento. No obstante percibo que las mujeres quedamos bajo de la mesa tanto en los escritos de Sto Tomás como en los comentarios referidos a la columna jajajaja, Me parece que los tiempos ya invitan a una filosofía mixta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s