Aesthetica nuptialis o porqué son insoportables los matrimonios

P.D.

boda

Comienzo esta columna con una reflexión del gran Gustave Thibon:

“Dios es el bien, pero también la belleza. Una de las grandes debilidades del cristianismo histórico es la de haber sacrificado la estética a la moral, y haber acentuado la oposición entre el bien y el mal sin tener lo bastante en cuenta la oposición, no menos esencial, entre lo feo y lo bello. Me cuesta creer que el arte de San Sulpicio y cierta música, cierta literatura llamada religiosas, constituyan una menor ofensa a la pureza divina, que una blasfemia, un robo o un adulterio”.

Este párrafo de Thibon calza al dedillo con el estiércol al que nos tienen acostumbrados los matrimonios que una y otra vez se celebran en las iglesias de nuestro país. A veces me alarmo y me pregunto: ¿Seré un maldito, un demente, que todo me parece intolerablemente horrible? O más bien: ¿acaso las bodas a las que me toca ir son justo los mejores ejemplares de la fealdad chilensis? Abro hoy El Mercurio (9 de febrero 2013, pág. A16), sección “vida social” (tema para otra columna) y me doy cuenta de que esto es una epidemia. Esto es la fantasía de los novios “echada a volar”: novias que quieren ser princesas, tortas con formas de esquís (es el hobby de los novios), fotos sacadas de catálogo de Ripley y un largo etcétera. Alguien podrá decir, como viviendo en el limbo del cuico colonial: se trata de algo social, los nuevos ricos son así, siúticos. Pero no es así, las cosas horribles se ven a raudales en matrimonios de “viejos ricos”. Que nadie tire la primera piedra.

Esta columna puede caer mal. Quizá tú, querido lector o querida lectora, te casaste y contrataste un coro guitarrero y te emocionaste hasta las lágrimas con la canción “Margaritas”. Pensaste que la prédica del cura fue como escuchar a San Agustín en persona, que tu brindis con música de película fue un momento estelar de la humanidad, que el video que mostraste en tu fiesta fue sencillamente conmovedor, que tu coreografía después del vals fue un logro estético, que la música de la fiesta fue un acierto, que el cotillón durante la fiesta fue algo muy ingenioso y hermoso, y que el código de falabella con que importunaste a medio mundo es algo muy simpático e incluso “moral” (¿después de todo, acaso no tiene una derecho a unas sábanas recién bordadas?). Quizá mucha gente te acompañe en todas y cada una de estas creencias. Yo sólo pido que concibas la posibilidad de que alguien, allá sentado en un banco de la iglesia y luego merodeando esas mesas llenas de postres, haya vivido cada uno de esos momentos como una verdadera tortura.

“Amargado”. Ese es el típico mote que reciben los que se quejan de lo prostituida que está la estética de los matrimonios. Yo sólo quiero hacer las siguientes preguntas: ¿porqué diablos todo tiene que estar infectado de una estética de “Village”? ¿Porqué todo, incluso lo más sagrado, tiene que regirse por la lógica de una multitienda? ¿Porqué no somos capaces de discernir lo solemne de lo sentimental? ¿Y porqué lo sentimental tiene que ser sinónimo de dulzón, gelatinoso? ¿Y porqué lo festivo tiene que ser sinónimo de vulgar? “Son preguntas, que tú, Burgués, tendrás que contestar en el día del juicio, cuando el demonio te lleve a su morada de eterna fealdad” — ese habría sido el toque de León Bloy. Yo no quiero ser un Bloy, sólo quiero intentar poner un poco de sentido común en todo este embrollo. He visto Misas en que los novios toman el micrófono y cantan (!), otros sacan, instados por el presbítero, un objeto bajo la manga (por ej. un lápiz) y explican, frente a toda la grey, que “este lápiz simboliza la historia que vamos a escribir juntos”, o presbíteros que canonizan a los novios con sus prédicas empalagosas,  he visto a novios salir con la canción de la película “Titanic” (¿la novia se creía Kate Winslet?) . Ni Arjona habría inventado tanta cursilada.

Alguno se sentirá ofendido porque se cree juzgado por esta columna (bueno, a decir verdad eso sería un logro, porque eso querría decir que el número de lectores del blog ha aumentado). Yo no los considero malas personas. ¡Qué diablos! Ese nivel del debate es justamente el que se quiere evitar. Por eso la reflexión de Thibon al comienzo. Además, ¿no estamos en la época dorada de la tolerancia y de la libertad de expresión? La libertad de expresión, supongo, también sirve para decir lo que nos parece feo o desagradable, no sólo para difundir lo feo y lo desagradable. Nuestras conversaciones están llenas de banalidades y adulaciones.  ¡Entremos en terreno de la verdad! Acá va una verdad: ¡no me dejen de invitar a sus matrimonios, me encantan los postres!

Otro podrá decir : “esto es una crítica negativa, sin caridad. ¿dónde está la parte positiva?” No sé de dónde diantres salió esa idea de que cada aserto pronunciado por el hombre tiene que ser como el yin-yang. Si encuentro que una película es una obra maestra, ¿tengo que añadir, como por necesidad del destino, que también tiene partes malas? Hagamos valer el argumento también a la inversa.

¿Porqué tanta fealdad, tanta estética plástica, tanto arribismo? ¿Dónde quedó esa sobriedad ancestral del chileno? ¿Existió alguna vez o es un invento de Cristián Warnken?  Cedo la palabra a mis queridos lectores.

Anuncios

10 comentarios

Archivado bajo Actualidad

10 Respuestas a “Aesthetica nuptialis o porqué son insoportables los matrimonios

  1. Luis

    Pato, por primera vez puedo decir que suscribo de modo absoluto lo que dices. Muy buena columna. Sólo puedo agregar que lo que descrito por ti no vale como reproche sólo para quienes celebran así el matrimonio religioso. También vale, creo, para el matrimonio civil.

  2. Jose c

    Un poco exagerado… Cada uno celebra su matrimonio como quiere. Si le gustan las cursilerías, bien por ellos y si hacen un asado en el campo también. Es su celebración… Ellos deciden cómo lo hacen. No puedes imponer lo que sientes a todos los chilenos. Hay de todo en todas partes, y créanme, me ha tocado verlo en matrimonios pero no juzgo. Si les gusta así, qué bien.

  3. Alejandra W.

    Nosotros los chilenos estamos acostumbrados a hablar por las espaldas y comentar las cosas que nos parecen anti-estéticas por detrás, en el pelambre. Por eso esta columna es interesante, el autor se atreve a decir lo que no le gusta de modo abierto.
    Ahora, yo creo que todavía muchas celebraciones religiosas se siguen haciendo con normalidad, eso de los novios que cantan o la música de Titanic es sin duda una exageración del autor. Lo que me preocupa a mi es el nivel de gastos de las fiestas. Familias que no tienen mucha plata tiran la casa por la ventana con fiestas lujosas, menús rebuscados en lugares de moda….con eso se pierde la estética también porque los matrimonios pasan a ser demostraciones de poder

  4. Hace un par de años (obviamente son más) que dije abiertamente “por favor, no me inviten” (http://apprenticefox.wordpress.com/2009/06/15/no-me-inviten-por-favor/). Hoy confieso arrepentido que también me gustan los postres.

  5. Diferentes niveles de análisis:
    A) Qué agrado de redacción. Leer con tantos sustantivos es un oasis en el lenguaje de adjetivo (así, sin plural) al que nos estamos acostumbrando. Gracias, verdaderamente. Gran columna, formato y contenido.
    B) El matrimonio ES un evento social; la demostración de riqueza y poder de las partes involucradas le es connatural, si es que no constitutivo; los mentados participantes suelen no limitarse a los enlazados, si no a los apellidos, grupo familiar completo. La necesidad de exhibición debe cubrirse, por lo tanto, según un código aceptable para esas familias, un código que, sin nada de novedoso, postulo no guarda relación con la estética.
    C) La sobriedad puede provenir de dos vertientes: profundo significado o acabado dogma. Las misas profundamente creyentes, cargadas de espíritu religioso, son sobrias. Una verdadera misa Gospel es sobria (¡pero cantan y bailan! es un tema de contenido y de formato coherente, donde se desenvuelve la sobriedad), una verdadera misa ortodoxa es sobria. Por otro lado, las misas Vaticanas en latín, también resultan sobrias, pues se apegan al código, al formato, depurado por el tiempo.
    Páreceme que el fenómeno de “detalles fuera del protocolo” responde a un estadío de transición: somos una sociedad que comienza a apartarse (casi con pavor) del libreto y la costumbre, pero aún en pañales, no nos hemos puesto a generar contenido libre, y rellenamos esta ansia de originalidad / libertad con clichés. Y malos, muy malos.
    Sospecho que en la medida que más y más gente decida generar sus propios “guiones” de cómo celebrar el matrimonio, veremos mejores resultados en lo estético; sólo recordemos, por prudencia, que lo sobrio es gozo de unos pocos.

    • Carmen M Alcalde

      Totalmente de acuerdo. Hoy en día parece dársele más importancia al “Evento” que al
      Sacramento del Matrimonio. Además de algunas siutiquerías y comparaciones entre unos y otros, se ve una falta de austeridad tremenda y necesidad de aparentar, cosa que no se veía generaciones atrás , porque no era necesario demostrar quién se era realmente tirando la casa por la ventana.

  6. Fernando Ugarte Vial

    Sin duda una de las mejores columnas que haya leído de P.D. (lo que es mucho decir).
    P.D. nos muestra, una vez más, su pensamiento propio, nos deleita con su mirada original, penetrante y aguda. Su diagnóstico da en el clavo: realmente no entiendo por qué una fiesta de matrimonio debe ser sinónimo de despilfarro, en que los papás se ven obligados a pagar lo que no tienen por hacer un buen papel ante la sociedad.
    Lo preocupante es que la sobriedad dejó de ser un valor que la gente busque, en sus distintos niveles; ahora se busca la ostentación, siempre pródiga en mal gusto.
    Nuevamente excelente columna; ¡felicitaciones!

  7. HENDER PEREZ.
    11 DE AGOSTO DEL 2015 ( 3:46 PM )

    La verdad es que la groceria de las celebraciones de los matrimonios ha sido, es y sera por siempre una enfermedad por demostrar para algunos el poder que tienen en sus grandes fortunas o riquezas y otros para aparentar poder que no tienen o de alguna manera perdieron.

    Me parece demasiado patetico hacer algo para que los demas lo vean, creo que uno deberia hacer las cosas porque a uno le gustan, uno no debe esperar las opiniones de los demas, no deberia importar nada de eso, es mi matrimonio no el de los demas,

    No me he casado aun por la iglesia, pero el dia que lo haga sera para celebrar que DIOS me esta uniendo, que DIOS esta bendiciendo mi union, que el la esta aprobando, lo demas esta de mas. y las cosas adicionales que se hagan ese dia sera para que mi esposa y yo las disfrutemos, si los demas las disfrutan o no es su problema, primero DIOS, despues mi esposa y yo y por ultimo y sin menospreciar a nadie mis queridos invitados, los cuales sin animos de nada espero de corazon disfruten lo que mi esposa y yo organizamos para NOSOTROS en NUESTRO MATRIMONIO.

    Me parece que este medio de comunicacion es super, gracias, soy HENDER PEREZ de VENEZUELA.

  8. Piedad Vial

    Pato, me entretení mucho con la columna, especialmente porque en mis 30 años jamás me ha tocado asistir a un matrimonio donde los novios saquen un lápiz para escribir su historia, que salgan de la iglesia con la canción de Titanic, menos que la torta de matrimonio tenga forma de esquí, de haber sabido digo yo!! Que creativo está el mundo o que creativo estás tú!

    Pd: respeto por todas las costumbres y formas no convencionales de festejo!!

    Como diría Fernando Claro, salud!

    Saludos

    Tu prima Piela

  9. Luz

    Esa sobriedad ancestral del chileno creo que esta perdida hace rato. Pareciera que la falta de templanza en el vivir, y en el sacramento del matrimonio en particular, es porque ya no sabe uno que es vivir o que es casarse.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s