La base de una buena educación universitaria

por P.D.

En una diatriba anterior afirmaba yo que el “problema universitario” chileno viene incubándose desde el colegio, en donde a los alumnos literalmente poco o nada se les enseña. Esta tesis algo gruesa y generalizadora intenté mostrarla a partir del hecho de que una gran mayoría de los alumnos que entran a la universidad vienen con vacíos tremendos porque simplemente los habían tratado como tontos, sin rigor y sin desafíos en sus respectivas escuelas.

Alguien podría pensar: ¿es ese “el” problema universitario chileno? ¿No es acaso más problemático el lucro, los aranceles abusivos, las injusticias de la PSU?

Sí, esos son grandes problemas, nadie lo duda. Pero parece que nadie se ha puesto a pensar que detrás de todos estos libriproblemas “sistémicos” subyace un problema más grave aún: no sabemos qué es y para qué es la universidad. Podríamos solucionar el problema de los créditos, cerrar las universidades lucrativas y terminar con la PSU. Aún así, nuestra profunda crisis universitaria permanecería tan viva como siempre. ¿Qué crisis es esta? La crisis es que los alumnos tienen un pésimo nivel intelectual, y que por lo tanto, no saben para qué van a la universidad.

Pero detengámonos un poco. Así como la universidad no tienen la culpa del mal nivel de los alumnos que aterrizan en ella, el colegio tampoco se lleva todo la culpa. ¿Y de quién es la culpa entonces? ¿De la sociedad, del “sistema”? Sí, de un sistema muy concreto, llamado familia. Un alumno ignorante puede tener buenos profesores en la universidad y no aprender nada, porque le faltaron buenos profesores en el colegio. Pero un alumno pudo haber tenido buenos profesores en el colegio y no haber aprendido nada, porque en su casa le faltó un padre, una madre, un tío, un abuelo, que le enseñara lo fundamental: la tan vilipendiada “cultura general”.

Sin entrar en definiciones especulativas sobre qué es cultura, yo diría que la cultura general es aquella red mental de datos, imágenes, razonamientos, impresiones y afectos, que posibilita la comprensión básica de nuestra situación como seres que vivimos un entorno histórico-cultural concreto. La cultura general es aquel conocimiento que nos permite leer el periódico, ver un noticiario internacional, ubicarse en el mapamundi, explicarle a un extranjero cómo funciona a grandes rasgos la vida política del país o poder disfrutar algún clásico de la literatura o de una buena pintura.

Evidente:  no hace falta ir a la universidad y ni siquiera al colegio para gozar de una buena cultura general. La cultura general es un tipo de enseñanza muy interesante: es totalmente gratis y no necesita de estudios formales. Requiere constancia y gusto, nada más.  Si Gabriela Mistral no hubiese tenido esa abuela que le leía historias de la Biblia todas las tardes en el lejano pueblo de Vicuña, probablemente no hubiese sido quien fue. Son muchísimos los casos en la historia en que personas de la clase obrera o campesina llegan a ser grandes genios o intelectuales. No tiene nada de extraño: un padre atento que lleva a su hijo a ver una obra de teatro o una madre que les pone a sus hijos un disco de Mozart, es por lo general, el comienzo de una carrera genial. Como diría un tecnócrata de think-tank: es el mejor “capital cultural”.

Pero esta pirámide de hogar-colegio-universidad está trastocada. En las casas, lo que muchos niños escuchan hablar es únicamente de fútbol. Los momentos de conversación se los toma la telenovela de turno. Los domingo no hay visitas a museos o paseos con los abuelos, que son fuentes vivas de cultura general, porque ellos han vivido la historia. Pero no: el tiempo libre se lo come el consumo (mall, supermercado, feria), según sea el presupuesto de cada cual.

Segundo estrato de la pirámide, que podría eventualmente suplir el primero: el colegio. Acá reina la anemia cultural. Profesores con malos sueldos, sobrecargos de trabajo. Como dice Parra: “Soy profesor en un liceo obscuro, / He perdido la voz haciendo clases. / (Después de todo o nada / Hago cuarenta horas semanales)” Y tanto mediocre, que no enseña filosofía, ni historia, ni castellano, sino que se guarece en unas “actividades grupales” y “trabajos para la casa” (es decir: copiar-pegar de internet). Que en nuestras escuelas se sigan leyendo la Odisea de Homero o El Quijote en versión resumida o que los alumnos de historia no sepan diferenciar entre Alejandro Magno y Carlomagno es que estamos hablando de una estafa a todo nivel. Esta estafa la viven a diario nuestros estudiantes, desde el más pobre al más rico. Como dato: hay colegios que cuestan más de 350 mil pesos al mes, cuyo producto es un hombre que no sabe dónde está parado en el universo. Y muchos caraduras se esconden en teorías pedagógicas de dudosa hechura, que supuestamente pondrían el énfasis en la creatividad y en la comprensión y no en la memoria. Me quedo con la frase del filósofo alemán Viktor Ehrlich: “El desprecio de la memoria es una de las grandes tragedias pedagógicas de la historia. Sin memoria no se puede comprender ni crear.”

Hay una historia famosa de un estudiante universitario que trató de convencer a don Héctor Herrera Cajas de que su abuelo había peleado en las cruzadas. Como ayudante de periodismo en una universidad santiaguina me tocó ver casos similares, aunque no tan espectaculares. Me acuerdo muy bien de uno que escribió que “Mahoma había fundado el judaísmo” (sic). Es para llorar de risa y de pena, porque los padres de ese pajarito probablemente se desangraron pagando un colegio carísimo, para algo que se puede aprender leyendo el “Icarito” o yendo a la iglesia el domingo. La pregunta urgente es entonces: Si un alumno no posee la mínima cultura general, ¿debería ir a la universidad? ¿Debería la universidad dejarlo entrar? ¿Qué le cabe hacer a las universidades? ¿Simplemente aceptar esta triste realidad y exigir bachilleratos y ramos introductorios para todos? ¿Habría que salir a marchar a la Alameda para que el estado nos dé cultura general? Le dejo la palabra a los fieles lectores.

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7 comentarios

Archivado bajo Actualidad, Educación, Universidad

7 Respuestas a “La base de una buena educación universitaria

  1. Federico García

    Excelente artículo, Patricio, como siempre.

  2. Gracias Federico, pero… ¿qué opinas como profesor universitario? ¿Crees que mi diagnóstico es exagerado o ajustado? ¿Puede hacer algo la universidad en casos como el de “mahoma es el fundador del judaísmo”? Saludos

  3. Cristián

    Pato, no nos quieras engañar: Todos sabemos que el judaísmo lo fundó Mahoma, para frentar el avance del Islam fundado por un tal Pablo, escindido de las religiones gnóstico-cúlticas iranias.

    Con matices, creo que el diagnóstico es acertado. Pero lo veo bien complejo, pues me parece tu texto tiende a exudar un “nostalgicismo”. Me recuerda a la escena de Indiana Jones en la que Sean Connery (Mr. Jones papá) manda al pequeño Indiana de 10 años a que cuente hasta 100…en griego.

    La experiencia del hombre de hoy no aguanta una formación en “cultura general” a la antigua, como propones. Las formas (i.e. Gestalten) de la sociedad actual impiden -o al menos dificultan- el acceso a las fuentes universales de la humanidad.

    La pega de la educación actual es mediar entre el cabrito con cabeza de iPhone formaliter, y las bases de la cultura (que, para eso, el profesor debe conocerlas..ahí partimos mal). A nivel universitario, es dificíl arar con bueyes chúcaros, pero algunas herramientas se pueden ofrecer. Por lo pronto, dado que ya estás lidiando con “adultos”, se puede intentar poner en paralelo las inquietudes humanas universales con las actuales. Con todas las diferencias que tengo con él, me parece notable que Bentué (Teología UC) dice seminarios sobre “La Epopeya de Gilgamesh como búsqueda de lo infinito”…y se llenen!! ( quizás se llena de gente que sigue a Bentué por ser “católico tela progre”, no lo sé..)

    En fin, sólo algunas ideas…
    Saludos!!

    • Estimado Cristián, parece tu diagnóstico es más pesimista que el mío… ¿tú crees que el hombre de hoy ya no puede tener cultura general a secas por el hecho de que su vida está tan mediada por la tecnología?
      Ojo que la tecnología puede ser un vehículo de cultura general, Wikipedia o youtube sirven tanto como el Larousse o “El tesoro de la juventud”.
      Yo no pienso en un estilo “antiguo” de cultura general, sino sencillamente en cultura general a secas. Esa que se adquiere escuchando a los más grandes hablar en la mesa, leyendo el diario y haciéndose preguntas básicas como: ¿cómo se fundó mi país? ¿porque sucedió tal guerra? ¿quién fue Pablo Neruda?

      Mi tesis es que sin esa red previa de conocimientos no especializados es imposible la educación universitaria. Tú haces clases de psicología. Imagínate que empiezas a explicar: “Freud fue un médico austriaco que descubrió el complejo de Edipo, etc”. Si un alumno no sabe dónde queda Austria o quién fue Edipo, ¿de dónde empezar? “Bueno: Austria es un país europeo etc. Edipo es un personaje de una tragedia griega,etc.” Absurdo, no?

      saludos

      • Gustav

        Buen artículo. Pero no sé si tiene solución el problema. Voy a comentar dos cosas: primero, es cierto que debe haber una persona al menos que despierte el apetito por algún conocimiento, como en el caso de gabriela Mistral, su abuela. Así mismo pasó con Albert Camus, que fue descubierto y apoyado en su desarrollo por un profesor de la escuela.
        Segundo, hablas de “escuchar a los grandes hablar en la mesa”. La mesa era el lugar donde desde tiempos inmemoriales se reunían las familias a compartir lo que les sucedía a sus miembros durante la semana. Hoy en día las familias ya no son tan grandes, las mujeres ya no cocinan, o los hijos tienen un panorama mejor que estar en la mesa escuchando a los grandes. El escenario ha cambiado lamentablemente.

  4. Metiéndome en la tertulia, diría que la cabeza está desarmada por el medio. No puedes pedirle integración a una persona que recorre wikipedia como se la puedes pedir a una persona que se lee un libro porque el que lee wikipedia no tiene un momento de descanso y de contemplación de la totalidad. No termina. Tampoco empieza. Digamos, al modo en que lo diría Steiner, vivimos en una cultura en que el hombre se enfrenta a realidades que no están a su medida: todo es inmenso, todo es inagotable. De esta forma el hombre se queda sin capacidad para dominar nada y, por lo tanto, no es un imperativo en su vida el ser capaz de dominar algo porque de partida es imposible. No digo que antes de los “media” el acervo de conocimientos humanos fuera menor o menos profundo. La diferencia es que se encontraba dispuesto de una manera más al alcance del hombre. En la dinámica actual un iPhone es un abismo inabarcable de información, en cambio un libro es una realidad acotada, aunque con infinitudes abiertas en otro sentido. La infinitud del iPhone es más “real” porque puede ser reducida a una base de datos; la del libro no. Eso es clave para entender la situación actual: la sobreabundancia de información impide la formación, porque la formación proviene de la experiencia en primera persona de lo propiamente inagotable.

  5. rodrigo

    Felicitaciones, descubrí por casualidad el blog y comparto el diagnostico. Soy profesor universitario en una universidad regional y la realidad que veo es la descrita (con excepciones naturalmente). Llevo un poco mas de una decada en docencia univesitaria (area de la Salud), y veo como el desastre es mayor cada año. Indudable que esto viene del colegio y del hogar. Hemos tenido muchos problemas en todos los colegios donde ha estudiado nuestra hija; bullyng, malos programas, profesores indiferentes, padres que han renunciado a su rol y ya no educan a sus hijos y un largo etc.
    Por ejemplo en los libros de lenguaje se introduce la ideologia de “genero”, el respeto a la “diversidad”, etc. practicamente no les hacen leer cuentos clásicos ni poesía, etc. En los libros de ciencia la teoria de la evolución (que es una teoria, no una ley) es enseñada casi como una verdad revelada!
    Los Colegios en Chile no educan, deforman y preparan personas condicionadas para la “globalización” y para que acepten lo inaceptable.
    ¿Que hacer? por lo pronto una solución (no aplicable a todos los casos) es la educación en casa, como se hace bastante en Europa, lo que falta es que del gremio de profesores salgan voces disidentes y que pare esta matanza de cerebros y de almas.

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