Meditaciones sueltas sobre el 12 de Octubre, día de la raza.

P.D.colon

1.“¿Día de la Raza? ¿Día de la hispanidad?” –preguntará algún hispanoamericano extrañado. No señor, acá no celebramos sino el multicultural “día del respeto a la diversidad cultural” (Argentina) o el amistoso “día del Encuentro de dos mundos” (Chile) o mejor aún, el aguerrido  “día de la resistencia indígena” (Venezuela). ¿Qué pasó con Hispanoamérica, por qué tanto revisionismo anti-hispánico? ¿Ya no nos es lícito celebrar el hecho de que Colón haya descubierto América? -“La palabra ‘descubrir’ presupone ya un punto de vista eurocéntrico’, amigo” nos recuerdan los ideólogos revisionistas, no sin razón. De acuerdo. Entonces celebremos que los americanos descubrieron a los españoles, ¿le parece? El eurocentrismo vuelve de nuevo a la carga, porque ‘lo americano’ es un invento hispano. No hay América como concepto sin España. Los aborígenes de este largo continente jamás se entendieron a sí mismos como parte de un todo étnico-cultural. De hecho, los araucanos eran, antes de la llegada de Valdivia, anti-incas. El anti-hispanismo es un producto también muy europeo, sin la lucidez de reconocerlo.

2. “Es preciso ir a España. Es indispensable, no una sola vez, sino varias, estar en Madrid, en Burgos, en Segovia, viajar de Toledo a Sevilla, de Sevilla a Córdoba…para pronunciar esos nombres magníficos: Guadarrama, Guadalquivir. Sólo eso nos permitirá escapar de la Torre de Babel de los dialectos, salir de la prisión de los lunfardos. Sólo así nos podremos dar el lujo verdaderamente imperial de pasar de un mundo a otro, de uno a otro hemisferio…y en los climas y latitudes más diferentes, entender y darnos a entender en el mismo idioma”. Esto escribía Alone hace más de 50 años. Creo que la situación se ha tornado más dramática, al menos en Chile. Si los famosos estudios siguen confirmado lo que el sentido común percibe sin su necesidad, esto es, que la mayoría de nuestros compatriotas no entienden lo que leen, esto se debe a un paupérrimo uso del lenguaje. Este maltrato a la lengua tendrá como consecuencia que un chileno en algunos años más no logre entenderse con un sevillano o con un bogoteño. El exceso de muletillas y groserías y la escasez de léxico han destruido tanto nuestra lengua, que hoy es cada día más raro encontrar a un universitario que pueda escribir y hablar un buen castellano. Es preciso, como dice Alone, ir a España…es decir, que en nuestros colegios se empiece a leer en serio a los escritores que fundaron la lengua que hablamos.

3. Es realmente triste  que entre los españoles exista racismo contra los hispanoamericanos. Muchos ecuatorianos o peruanos que conocí en Madrid se quejaron amargamente de que nunca faltaba el insulto o el desprecio de parte de muchos españoles, que ven en ellos a una amenaza o que consideran los rasgos indígenas como algo digno de mofa u odio. El racismo anti-hispanoamericano es, sin embargo, una actitud muy poco española. Los españoles que conquistaron, guerrearon y poblaron el continente americano veían al indígena como un igual al que había que vencer, doblegar, evangelizar e hispanizar. Sin esa premisa no se explica el hecho de que los españoles hayan buscado, como algo naturalísimo, a las mujeres de las élites indígenas para casarse con ellas o que sus poetas hayan visto en el indio a un héroe épico  (“La Araucana”). Hasta Diarmaid MacCulloch, historiador no precisamente pro-hispano, lo reconoce sin embagues: “Los españoles estaban muy dispuestos a establecer alianzas matrimoniales con miembros de las elites locales, en un contraste notable con los colonizadores protestantes ingleses en América del norte. Quizá los españoles sencillamente estaban más seguros de su propia cultura que los ingleses de la era Tudor  o Estuardo, que eran productos de una de las monarquías más marginales y de segundo rango de Europa…”

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo Actualidad, Viajes, Vida cotidiana

4 Respuestas a “Meditaciones sueltas sobre el 12 de Octubre, día de la raza.

  1. Aníbal

    Excelente escrito Patrick, felicitaciones. Te escribo desde la escuela pública de las Peñas. Es interesante poder saber de dónde viene ese racismo de muchos españoles contra de los hispanoamericanos…¿una copia de otros países de Europa?.Lamentablemente se les olvido que muchos cercanos a sus antepasados o incluso parientes,se vinieron a América en búsqueda de un mejor futuro. Deberían estar agradecidos.

  2. El 12 de octubre es una fiesta extraña. En los Estados Unidos celebran el ‘día de Acción de Gracias’ y resuelven así de modo bastante cómodo una historia más sangrienta que la nuestra. Pero nosotros celebramos ‘desnudamente’ el arribo de Colón y por tanto es una historia que puede ser contada de muchas maneras. Por qué o quién levantar la copa? Por el idioma, la religión, la existencia? Algo así como: ‘si Colón no hubiera…, entonces yo no hablaría este bello idioma, yo no sería cristiano, yo no existiría? Realmente tiene sentido agradecer tal cosa a Colón o a la voluntad de los Reyes Católicos? Creo que no, porque ‘yo’ estoy lejos de la voluntad y de las posibilidades de proyección del 1492. Hasta Neruda reconocía del español la herencia del idioma. Pero cómo se agradece la herencia del idioma? Si el indígena, mi antepasado, fue obligado a dejar su idioma, puede agradecerse la imposición? Y más lejos, si la religión se heredó por compulsión, qué se agradece? Algo se agradece, claro, que un idioma, una religión, una existencia, por buena o mala voluntad, llegaron a mí por providencia divina. No sabemos, aunque algunos sí lo saben bien, si la herencia en nuestra historia de familia fue ‘a pesar’ o ‘por causa’ de los nuestros, lo que sí sabemos es que lo que hoy tenemos, heredado y elegido, puede ser agradecido a Dios y puede ser festejado por lo que es. Hablamos de una herencia que no nos transforma en herederos: es un error en mi opinión hablar de la hispanidad como si fuera de una herencia familiar, un error de comprensión de la transmisión histórica. Como si James Joyce, por amar el inglés, tuviera que agradecer al británico que prohibió el gaélico.

    JAG

  3. Felicídades,un artículo estupendo, me ha gustado mucho el blog.

  4. Patricio, excelente columna, pero discrepo, en parte, del punto 3. No creo que el racismo antihispanoamericano sea una actitud muy poco española. Los españoles, aunque vieron siempre a los indígenas como unos iguales (por su cosmovisión cristiano católica), una vez instalados en sus ciudades trataron de desentenderse de cualquier vínculo sanguíneo con los indígenas. Los miembros de las aristocracias criollas se enorgullecían de no tener ningún antepasado indígena (cosa que raramente era cierta), y hacían lo posible por “blanquear” su sangre. Si alguna vez se mezclaron fue por necesidades políticas o carnales más que por un motivo de amor conyugal. Casarse con una princesa inca o una mujer de linaje indígena poderoso otorgaba alianzas muy prominentes, necesarias para la angustiosa situación de inestabilidad y vulnerabilidad de cada empresa americana. Por otro lado, las mujeres hispanas eran muy pocas (a Chile solo llegó una: Inés de Suarez), por lo que era difícil que no hubiese mestizaje (aunque claramente no es la razón excluyente). Ahora bien, si creemos que el concepto de racismo supone considerar a una raza como inferior a otra e indigna, por su naturaleza, de ser mezclada con la nuestra, pues claramente los españoles no fueron racistas (como sí lo fueron los pueblos protestantes en todas sus conquistas. De hecho, en sus anexiones se formaron los “apartheid”). Pero sí creo que los españoles, desde un principio, intentaron desentenderse socialmente de los indígenas, relegándolos a un plano secundario en los nuevos reinos. ¿Es esta una especie de racismo? Probablemente, pero lo que está claro es que la visión “oficial” de la cultura española respecto de los indígenas, esto es, su igualdad ante Dios respecto de los españoles en derechos y deberes, no se plasmó correctamente en el campo social y de castas (En realidad, era casi imposible que se diera: unos eran conquistadores, y otros los conquistados). En fin, es importante resaltar que los españoles siempre consideraron a los indígenas como unos iguales y los respetaron como tales. Su visión antropológica cristiana no permitía otra vía. Pero no creo que eso excluya el concepto de racismo completamente.
    ¡Saludos, y suerte en las tierras de Barbarroja!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s